Cuando bajaban las aguas del Orinoco, la piraguas traìan a los caribes con sus hachas de guerra.
Nadie podía con los hijos del jaguar. arrasaban las aldeas y hacian flautas con los huesos de sus victimas.
A nadie temían. Solamente les daba pánico un fantasma que había brotado de sus propios corazones.
Èl los esperaba, escondido en los troncos. Èl les rompía los puentes y les colocaba al paso las lianas enredadas que les hacían tropezar. Viajaba de noche; para despistarlos;pisaba al revés; Estaba en el cerro que desprendía la roca, en el fango que se hundía bajo los pies, en la hoja de la planta venenosa y en el roce de la araña. Èl los derribaba soplando, les metía la fiebre por la oreja y les robaba la sombra.
No era el dolor pero dolía. No era la muerte pero mataba. Se llamaba Kanaima y había nacido entre los vencedores para vengar a los vencidos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Sería conveniente que quien transcribe esto revisara su ortografía...
ResponderEliminarBuenas Tardes Lucre, años literalmente hacia que no entraba por aquí. ahora que necesitaba un archivo de este blog veo tu comentario, gracias por la sugerencia, Ahora en este momento me entraron las ganas de revivir esta pagina y darle continuidad, básicamente yo la quería para tener un archivo de consulta pero eso no disculpa mi mala ortografía,Gracias por haber leído y gracias de nuevo por la sugerencia, si algún día vuelves a entrar por aquí lo encontraras corregido.
Eliminar