lunes, 28 de septiembre de 2009

huida

La vio en la distancia, pero no la reconoció; aún así se puso a

correr en dirección contraria sin saber por qué lo hacía. "Debo de

estar loco", pensó. Cuando, agotado, detuvo su huida, miró hacia

atrás con aprensión, y viò, aún más cerca que antes, a la pálida

figura enlutada que extendía su huesuda mano hacia él.

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