domingo, 27 de septiembre de 2009

Y no estaba borracho

La luna era azul, azul eléctrico creo que le dicen a ese tono de azul intenso, refulgente, casi como el sol, bueno, no tanto, porque se podían apreciar las estrellas y porque no lastimaba la vista, pensé que esta luna seria ideal para iluminar el caribe nocturno, creo que seria la combinación ideal para las aguas turquesas y las arenas blancas, pero no era el caribe, sino el pacifico y la costa era un amontonamiento de rocas y acantilados, solo una que otra playita oscura escondida entre las rocas, y olas oscuras de ribetes blancos azotando la costa, el mar embravecido parecía no atemorizarle aunque las olas salpicaban el alto peñasco donde ella con una mirada perdida contemplaba el horizonte, la luna era azul pero su luz como siempre era blanca, blanca como su largo vestido, y su larga y húmeda cabellera era negra, imbuido por la curiosidad me acerque a ella y le pregunte su nombre, volteo a verme y vi que sus ojos eran del color de la luna, lapislázuli sobre porcelana, y su vos era un trino de pájaros con un fondo de tormenta que no pude descifrar, era bella, infinitamente bella y su piel se adivinaba tersa y suave, me pregunte si seria calida y extendí mi mano para tocarla pero no la alcance, se lanzo al mar y alcance a escuchar el chapoteo del agua cuando se zambullo en ella, por eso yo si creo que las sirenas existen, aunque no le vi la cola de pez ni tenia los pechos al aire se que era una de ellas y que tengo la suerte de ser uno de los pocos mortales que las han visto aunque todos digan que estoy loco y nadie me crea...

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