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lunes, 13 de agosto de 2012
La Bruja (Daniel Herrán Monge)
Sobre el caldero
se inclinaba la Bruja,
agitando un salero
y removiendo burbujas.
Trabajaba en un elixir,
con algún maléfico fin,
Probando su sabor
de su negro cucharón.
Las paredes de su cueva,
engaladas de pieles oscuras,
iluminadas por la luna nueva,
emanaban un brillo de amargura.
Triste Bruja,
temida y odiada.
Eres ignorada,
perseguida y marginada.
La humanidad te dio la espalda,
tratándote a golpes de espada,
olvidando que, como ellos,
tú también eres humana.
En relatos de terror te pintaron,
con paleta de imaginación.
Cuentos que dieron por ciertos,
como si fuesen la luz del Sol.
Acusada de comer niños,
lanzar malvados hechizos,
seducir fieles maridos con guiños,
y volver los cultivos enfermizos.
Triste Bruja,
amiga forzosa de la soledad,
el silencio te embruja,
y culpas de tu mal a tu deidad
domingo, 27 de septiembre de 2009
Dicen (Felipe Garrido)
Dicen que lo mira a uno con ojos negros de deseo. Que es morena, de labios gruesos, color de sangre. Que lleva el cabello suelto hasta la cintura.
Dicen que uno tropieza con ella de noche, en los andenes del metro, en alguna estación casi vacía. Que al pasar se vuelve apenas para mirar de soslayo. que deja en el aire un perfume de prímulas. Que viste blusas de colores vivos y pantalones ajustados, que calza zapatos de tacón alto.
Dicen que camina echando al frente los muslos, con la cabeza erguida. Que quiebra la cintura como si fuera bailando.
Dicen que uno debería de estar prevenido, porque no hace ruido al caminar. que sin embargo, lo habitual es sucumbir. Seguirla a la calle. Subir tras ella las escaleras.
Dicen que afuera camina mas despacio. Que se detiene en un rincón oscuro. Que no hace falta cruzar palabra. Que no pregunta nada; que no explica nada.
Dicen que la metamorfosis es dolora e instantánea. Que por eso en algunas estaciones del metro hay tantos y tantos perros vagando con la mirada triste, todavia no acostumbrados a su nueva condición.
Dicen que uno tropieza con ella de noche, en los andenes del metro, en alguna estación casi vacía. Que al pasar se vuelve apenas para mirar de soslayo. que deja en el aire un perfume de prímulas. Que viste blusas de colores vivos y pantalones ajustados, que calza zapatos de tacón alto.
Dicen que camina echando al frente los muslos, con la cabeza erguida. Que quiebra la cintura como si fuera bailando.
Dicen que uno debería de estar prevenido, porque no hace ruido al caminar. que sin embargo, lo habitual es sucumbir. Seguirla a la calle. Subir tras ella las escaleras.
Dicen que afuera camina mas despacio. Que se detiene en un rincón oscuro. Que no hace falta cruzar palabra. Que no pregunta nada; que no explica nada.
Dicen que la metamorfosis es dolora e instantánea. Que por eso en algunas estaciones del metro hay tantos y tantos perros vagando con la mirada triste, todavia no acostumbrados a su nueva condición.
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